Respuesta de los discos vertebrales a las presiones

0

Las presiones ejercidas sobre el disco intervertebral son de suma importancia, sobre todo a medida que se aproximan al sacro. El núcleo pulposo soporta el 75% de la carga y el anillo fibroso el 25%, aunque el núcleo pulposo actúa como distribuidor de la presión en sentido horizontal. Un ejemplo de ello lo podemos ver en una presión de 20 kg, estos se distribuirían en 15 kg sobre el núcleo pulposo y 5 kg sobre el anillo fibroso.

El anillo fibroso y el núcleo pulposo forman juntos una pareja funcional cuya eficacia depende de la integridad de los elementos, es decir, si la presión interna del núcleo pulposo disminuye o si la capacidad de contención del anillo fibroso desaparece, esta pareja funcional pierde inmediatamente su eficacia. Si hay una sobrecarga excesiva, la intensidad de esta reacción oscilante puede llegar a destruir las fibras del anillo fibroso, explicándose el porqué del deterioro del disco tras sufrir repetidas fuerzas violentas.

jjjj
Figura 1. Anatomía de los discos vertebrales. Fuente: Google.

Como vemos en esta imagen, el núcleo pulposo reposa en la parte central de la meseta vertebral (parte cartilaginosa).

Cuando se ejerce una presión importante sobre el eje del raquis (cuerpo en bipedestación), el agua que contiene el núcleo pulposo sale fuera de este, por ello a últimas horas de la noche, el núcleo está claramente menos hidratado que al inicio de la mañana (podemos llegar a perder unos 2 cm de altura en un individuo normal).

Por el contario, durante la noche, en decúbito supino, los cuerpos vertebrales ya no sufren esa presión de la gravedad y el agua retorna a los cuerpos vertebrales hacia el núcleo pulposo.

De este modo se explica cómo el ser humano puede llegar a ser más alto y tener más flexibilidad raquídea por la mañana que por la noche. Todo esto disminuye con la edad, explicando la disminución de estatura y flexibilidad raquidea en ancianos.

Cuando se retira la carga, el disco recupera su grosor inicial. Lo ideal es que las cargas no se prolonguen mucho en el tiempo ni se repitan con demasiada asiduidad, ya que provoca un fenómeno de envejecimiento del disco intervertebral.

Las fuerzas de compresión del disco

Como se ha comentado anteriormente, las fuerzas de comprensión del disco son más importantes a medida que se aproximan al sacro, ya que el peso del cuerpo que se soporta es mucho mayor.

Se estima que a la altura del disco L5-S1, el raquis soporta tan solo 2/3 del peso del tronco, así que el raquis soporta más o menos la mitad del peso del cuerpo. Si le añadimos el tono de los músculos paravertebrales en su esfuerzo para mantener la estática y erección del tronco junto con una sobrecarga brusca, podemos entender que los discos más inferiores del raquis lumbar estén sometidos a fuerzas que sobrepasan a veces su resistencia, sobre todo en personas mayores.

Un disco sano o lesionado sufrirá diferente disminución de altura, ya que en el lesionado aplicando una misma carga, la altura disminuye 2 mm y al comprobar tras haber retirado la carga, la recuperación de su grosor es incompleta. Por el contrario, al aplastar el disco sano, este se aplasta 1,4 mm al tiempo que se ensancha y se recupera mucho mejor después de retirar dicha carga.

“Un disco lesionado puede provocar a la larga un factor de artrosis raquídea”

disco-sano-y-lesionado
Figura 2: Presión intervertebral. Fuente: Web.

Variaciones del disco según el nivel

Hasta ahora nos hemos detenido en una sola vértebra, pero lo cierto es que el grosor de cada una varía:

  • En el raquis lumbar el disco es más grueso, mide unos 9 mm de altura.
  • En el raquis torácico mide 5 mm de espesor.
  • En el raquis cervical su grosor es de 3 mm.

También es importante la proporción del disco en relación a la altura del cuerpo vertebral, ya que es muy importante en su movilidad:

  • El raquis cervical es el más móvil, ya que posee una relación disco-corpórea de 2/5.
  • El raquis lumbar es menos móvil que el cervical y posee una relación disco-corpórea de 1/3.
  • El raquis torácico es el menos móvil de los tres segmentos del raquis con una relación disco-corpórea de 1/5.

El núcleo pulposo no se localiza exactamente en el centro del disco. Según Leonardi, el centro pulposo se localiza a igual distancia del borde anterior de la vértebra que del ligamento amarillo (los ligamentos amarillos unen las láminas de los arcos vertebrales adyacentes).

Conclusiones

  • En relación a la zona raquídea, el disco vertebral de la zona lumbar es el más grueso (soporta más carga), seguido de la zona dorsal, siendo los menos gruesos los de la zona cervical.
  • La movilidad también varía en función de la zona que se requiera, donde existe más movilidad en las vértebras verticales, seguida de la zona lumbar y dejando en último lugar en lo que a movilidad se refiere la zona dorsal o torácica.
  • El raquis suele soportar al cabo del día una gran cantidad de acciones repetitivas, posturas mantenidas o sobrecargas excesivas durante mucho tiempo, por lo que está expuesto a mucho estrés, así que debemos cuidar nuestro raquis intentando mantener una fuerza óptima, una movilidad adecuada y asegurarnos de que las cargas se reparten de la mejor forma posible.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Kapandji, A. I. (2007). Fisiología articular. Tomo 3. Raquis, Cintura pélvica, raquis lumbar, raquis torácico y tórax, raquis cervical, cabeza. 

Dejar respuesta