Las tres redes integrales del cuerpo humano

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Introducción

Thomas Myer en su libro Vías Anatómicas, nos habla de tres redes integrales que, si por un instante fuéramos capaces de hacer invisibles todas la partes del cuerpo excepto un único sistema anatómico, de forma que pudiéramos ver a ese sistema en pie y en movimiento como si estuviera vivo, existirían tres sistemas que nos mostrarían la forma exacta y completa del cuerpo. Estos son el sistema nervioso, sistema circulatorio y sistema fibroso o fascial. Estos tres sistemas están interconectados y no funcionan sin los demás.

Creo necesario entender la función de estas tres redes integrales del cuerpo humano  para una comprensión profunda y a la vez más global de nuestro cuerpo, comprendiendo que no funciona nada por separado. Este es el principal motivo por lo que he tratado de resumir lo más importante y necesario para posteriormente poder adentrarnos en conceptos más complejos y a la vez más bonitos y útiles, como es el mundo de las cadenas musculares.

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Figura 1: (1). Las tres redes que ocupan el cuerpo fueran perfiladas por Vesalius, quien las publicó ligeramente antes que este libro, en 1548. En sus maravillosos grabados, observamos que cualquiera de estas redes nos mostraría la forma del cuerpo entero. La red miofascial es la menos desarrollada de estas tres imágenes y sigue así 450 años después.

 Red neural

  • Si todo lo que rodea al sistema nervioso fuera invisible y este sistema pudiera mantenerse en pie como si tuviera vida propia, veríamos la forma exacta del cuerpo, completa y con todas las variaciones individuales, cerebro, médula espinal, etc. Los principales troncos de los nervios craneales y espinales se ramificarían en ramas más pequeñas hasta alcanzar los minúsculos zarcillos que se esbozarían en cada parte de la piel, el aparato locomotor y los órganos.
  • Este sistema “escucha” lo que está pasando en todo el organismo, desencadenando respuestas químicas y mecánicas, rápidas y coordinadas, ante condiciones externas e internas.
  • La unidad funcional de este sistema es la neurona, y su centro fisiológico es claramente el plexo de neuronas más denso y voluminoso con el que cuenta: el cerebro.

Red Líquida

  • Al igual que la red neural, si todo lo que rodea al sistema circulatorio fuera invisible, de nuevo dispondríamos de una figura que reflejaría la forma exacta del cuerpo. Las arterias y venas principales se concentran alrededor del corazón, que junto con los capilares y sistema linfático y la circulación del líquido cefalorraquídeo, esta red representaría un cuerpo líquido, a excepción del pelo y algunas porciones avasculares del cartílago y hueso denso.
  • Es por ello, que las lesiones ligamentosas y cartilaginosas necesitan más tiempo para la curación, debido a que sus células están tan lejos de las orillas de este mar interno que tienen que depender de filtraciones de zonas más alejadas.

Red fibrosa

  • Si lográramos hacer invisibles todos los tejidos del cuerpo humano excepto el componente fibrilar del tejido conjuntivo (colágeno, elastina y reticulina): http://cienciadelentrenamiento.com/la-importancia-del-sistema-fascial-en-la-salud-corporal, podríamos ver la totalidad del cuerpo, por dentro y por fuera, de una forma similar a como lo veríamos con la red neural y vascular. Los huesos, tendones y ligamentos estarían llenos de correosas fibras. Cada músculo estaría cubierto por una vaina de este tejido y animado por una red similar al algodón de azúcar que rodearía cada célula muscular y grupo de células. Todas estas vainas, cuerdas, hojas y redes correosas están unidas entre sí, de los pies a la cabeza.
  • Esta red fascial también se extiende por el cuerpo formando parte del medio inmediato de cada célula. Sin este sostén, el cerebro sería una natilla pringosa, el hígado se desparramaría por la cavidad abdominal y terminaríamos siendo un charco a nuestros pies. Esta red de fascia que une, conecta e independiza está ausente únicamente en las luces abiertas de los tubos digestivo y respiratorio. Es imposible extraer un centímetro cúbico sin llevarnos algo de este entramado de colágeno.

Veamos un ejemplo de la necesidad de un tejido conjuntivo saludable

Cuando la sístole cardíaca empuja la sangre hacia los capilares, sus paredes se dilatan y se fuerza la salida de parte de la sangre hacia el espacio intersticial. Este líquido lleva consigo el oxígeno, los nutrientes y los mensajeros químicos transportados por la sangre, todos ellos destinados a estas células. Entre ellas se disponen las fibras del tejido conjuntivo, la sustancia fundamental pegajosa interfibrilar y el propio líquido intersticial, muy similar a la linfa y al plasma sanguíneo. El plasma (líquido intersticial) una vez que ha atravesado las paredes capilares, debe soportar la hostilidad de la matriz de tejido conjuntivo, tanto fibroso como pegajoso, para introducir los nutrientes y otras moléculas mensajeras en las células diana. Cuanto más denso es el entramado de fibras y menos hidratada está la sustancia fundamental, más difícil resulta este trabajo. La dificultad con la que los nutrientes alcanzan las células diana viene determinada por:

  • La densidad de la matriz fibrosa.
  • La viscosidad de la sustancia fundamental.

Si las fibras son demasiado densas o la sustancia fundamental está demasiado deshidratada y viscosa, estas células recibirán menor nutrición e hidratación. El estado de las fibras y sustancia fundamental está determinado en parte por factores nutricionales y genéticos, así como del ejercicio, pero la fibra o el pegamento pueden provocar un “atasco” en áreas locales como consecuencia de un esfuerzo excesivo, un traumatismo o un déficit de movimiento.

Es importante indicar que la red de tejido conjuntivo también se extiende por las cavidades dorsal y ventral, rodeando y revistiendo los órganos.

Diferentes áreas que distinguen el cuerpo fibroso

Para que el profesional obtenga un conocimiento completo del cuerpo fibroso, debe adquirir destreza en cuatro áreas, íntimamente relacionadas, pero distinguibles:

  1. Las meninges y el perineuro que rodean a los tejidos predominantemente ectodérmicos de la cavidad dorsal.
  2. Los sacos peritoneal, pleural y pericásdico y sus inserciones ligamentosas, que rodean a los tejidos predominantemente endodérmicos de la cavidad ventral.
  3. El saco “externo” de miofascia que contiene todos los meridianos miofasciales.
  4. El saco interno de los periostios, las cápsulas articulares, los engrosamientos ligamentosos, los cartílagos y los huesos que conforman el aparato locomotor.

¿Qué tienen en común estas tres redes integrales?

  1. Las tres son redes complejas, con una morfología fundamental determinada por factores genéticos sobretodo.
  2. Las tres están formadas por tubos (unidades formadas por tubulares).
  3. La unidad básica de la red fascial es la fibrilla colágena, que es un producto celular.
  4. Las tres transmiten información, aunque la información transmitida es diferente:
  • La red neural transmite información codificada (encendido y apagado), debiendo alcanzar un determinado umbral para desencadenar el impulso nervioso cada estímulo que llega al nervio (ley de Starling).
  • La red circulatoria transporta información química por el organismo en un medio líquido.
  • El tercer sistema es el sistema fascial, transmite información mecánica (interacciones de tensión y compresión) a lo largo de la red fibrosa, los viscosos proteoglucanos e incluso a través de las propias células.

5. Además de la información trasmitida, también varía la velocidad de la comunicación en los distintos sistemas.

  • En general se considera que el sistema nerviosos es el más rápido, ya que actúa en milisegundos o segundos a velocidades de 10-270 km/h.
  • El sistema circulatorio funciona a menor velocidad. Lo habitual es que los eritrocitos regresen al corazón cada minuto y medio.
  • De la velocidad del sistema fascial nos interesa que cuenta con dos ritmos. Por una parte la acción de la tensión y la compresión se transmite a todo el cuerpo como una vibración mecánica que viaja a la velocidad del sonido. Esto equivale aproximadamente a 1.100 km/h, lo que supone una velocidad tres veces más rápida que la del sistema nervioso. La red fibrosa trasmite la información más rápidamente que el sistema nervioso.
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Figura 2: (1). Relación entre las tres redes integrales.

¿Cómo podemos entender la interconexión entre estos tres sistemas?

Para demostrar la interconexión de estos tres sistemas vamos a imaginar una persona deprimida. Cualquiera que sea la razón, esta suele expresar este sentimiento de forma somática presentando como estancada una permanente exhalación; a los ojos del observador suelen aparecer con un pecho hundido, sin una completa  elevación de las costillas en la inspiración. Poca gente con un pecho pleno y en alto va diciendo: “estoy deprimido”. La postura deprimida puede comenzar como una percepción dentro de la representación nerviosa, de yo frente al mundo que implique culpa, dolor o ansiedad, pero pronto se hace manifiesta a través del sistema motor como un patrón recurrente de contracción. Pasado un tiempo el sistema fascial se adapta a esta contracción crónica que frecuentemente está actuando sobre el cuerpo; el patrón del tórax exige una compensación en los miembros inferiores, el cuello y los hombros, así como en las costillas y en el sistema de presión de la cavidad ventral. A su vez, la consecuente disminución de la respiración modifica el equilibrio de la composición química de la sangre y de los líquidos corporales, donde disminuye el nivel de oxígeno y aumenta el cortisol. Una simple modificación de la tasa de racaptación de serotonina mediante antidepresivos o un cambio en la autoestima del individuo pueden no ser totalmente eficaces para cambiar el patrón completo, ya que este se ha integrado también en un hábito de movimiento, en un “conjunto” de redes fasciales, así como en un conjunto de vías bioquímicas presentes en los líquidos.

Resumiendo

  • Podemos considerar al tejido conjuntivo como una matriz, una celosía cristalina semiconductora, con capacidad de respuesta y viva, que almacena y distribuye información mecánica, es decir, rodea y reviste todas nuestras células, nuestros tejidos, nuestros órganos y nosotros mismos.
  • Podríamos hablar de una única red neuromiofascial que abarcara las tres redes y sus actuaciones individuales para responder a los cambios de su entorno: las hormonas y los neurotrasmisores informan a la red circulatoria sobre lo que está “pensando” la red neural.
  • Estas mantienen al día al sistema nervioso sobre lo que “siente” el sistema circulatorio.
  • La red circulatoria suministra proteínas a la red fibrosa y mantiene la turgencia dentro de los sacos.
  • La red fibrosa también influye en el tono de los fibroblastos mediante las sustancias químicas de los líquidos.
  • Cabe destacar la vida que da el sistema nervioso al sistema fibroso, mediante los nervios motores que modifican el tono muscular.
  • Cabe destacar, que la velocidad a la que responde el sistema fascial con compensación a la estructura corporal es mucho más lenta. Prueba de ello lo vemos cuando descubrimos que el dolor cervical con el que viene un paciente, puede deberse al dolor de la zona dorsal de la espalda que sufrió el año pasado, que a su vez puede derivar de un problema sacroilíaco de hece tres años antes, y que incluso este problema parte de la suma de diferentes esguinces de tobillo de ese mismo lado.
  • Cuando se trabaja con el sistema fibroso, es importante realizar una anamnesis minuciosa, para detectar o destacar diferentes posibles repercusiones.
  • Nuestro interés debe centrarse en resolver los mecanismos de compensación, ya que de centrarse solamente en los síntomas, estos tenderán a aparecer unos meses o años más tarde de una u otra forma.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Myers, T. W. (2014). Vías anatómicas. Meridianos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. Elsevier España.

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