La importancia del sistema fascial en la salud corporal

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Desde hace algunos años, se reconoce la importancia de una red ininterrumpida que, de diferentes modos, controla todos los componentes de nuestro cuerpo.

El estudio con cadáveres recientes, apenas congelados, sin pasar por los métodos de conservación tradicionales ha dado un giro desde hace algunos años y ha permitido observar e investigar con más precisión estas conexiones, hasta hace poco tan desconocidas o consideradas de poca importancia.

Debemos tener en cuenta que la presencia de restricciones del sistema fascial y de su estructura interna, crea incomodidades que interfieren con el desenvolvimiento funcional apropiado de todos los sistemas corporales. Pueden encontrarse en una excesiva extensión o puede estar demasiado distendido, afectando en ambas situaciones a la función corporal.

Este sistema o red fascial tiende a considerarse como envolturas musculares con función mecánica, láminas de separación entre determinados músculos o como amplios espacios de inserciones para los músculos, un ejemplo de ello lo podemos encontrar en el músculo tensor de la fascia lata o los músculos abdominales.

¿Que es el sistema fascial?

El sistema fascial o fascias son membranas de tejido conjuntivo que constituyen alrededor y entre los órganos envolturas o conexiones (1).

La fascia es el material que no solamente envuelve todas las estructuras de nuestro cuerpo, sino que también las conecta entre sí, brindándoles soporte y determinada forma. También se le asignan otras actividades biomecánicas y bioquímicas (3).

Funciones 

La fascia organiza y separa, asegura la protección y la autonomía de cada músculo y víscera, pero también reúne los componentes corporales separados en unidades funcionales, estableciendo las relaciones espaciales entre ellos y formando, de este modo, una especie de ininterrumpida red de comunicación corporal (3).

Propiedades 

Entre sus propiedades destacan el garantizar la disposición de los nervios y vasos linfáticos, y la función nutritiva en relación con la sangre y la linfa, convirtiéndose así en el sofisticado medio de transporte entre y a través de todos los sistemas del organismo. El abanico de posibilidades es espectacular. Se le puede comparar con las conexiones de la inexplorable e interactiva red global de internet (3).

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Figura 1: Relación pomelo y cuerpo humano. Fuente: (2)

La constitución de una persona no es muy diferente de la de un pomelo (2):

  • Su piel tiene una gran semejanza con nuestra propia piel: ambas están diseñadas para interactuar con el mundo exterior. La corteza se asemeja al “traje de grasa” que todos llevamos y hemos visto en la figura. Cada gajo está separado del siguiente por una red que vemos cuando cortamos el pomelo por la mitad para el desayuno.
  • Cuando lo pelamos y separamos los gajos, nos damos cuenta que lo que parecía una red, son en realidad dos paredes, cada una perteneciente a un gajo. Los tabiques intermusculares son exactamente iguales, el epimisio de cada músculo. Después de comerse el pomelo, lo que queda son las paredes, fuertes estructuras dignas de consideración independiente.

Sin embargo el mismo sistema puede interferir en un desarrollo normal de los movimientos al encontrarse restringido y bloqueado, imposibilitando la eficiente ejecución de los movimientos.

Tipos de células en los tejidos  

En nuestros tejidos, podemos identificar cuatro clases de células: nerviosas, musculares, epiteliales y tejido conjuntivo, con sus respectivos subtipos cada una.

  • Células nerviosas: aunque todas las células son conductoras, esta células lo hacen de un manera excelente.
  • Células musculares: todas las células contienen al menos una cantidad mínima de actina, y aunque son capaces de contraerse, las musculares han perfeccionado este arte.
  • Células epiteliales: estas se especializan en el revestimiento de superficies y en la absorción de nutrientes y la secreción de sustancias químicas, como hormonas, enzimas y otras moléculas mensajeras.
  • Células de tejido conjuntivo: son menos eficaces en la contracción y bastante buenas conductoras de iones, pero su especialidad es secretar una increíble variedad de productores en el espacio intercelular que se combinan para formar nuestros huesos, cartílagos, ligamentos, tendones, articulaciones y láminas fasciales, es decir, crean el sustrato estructural para todas las demás, fabricando la sustancia flexible y residente que nos mantienen unidos.

Matriz extracelular (MEC) 

La matriz viva es una red súpermolecular continua y dinámica que se extiende hasta el último rincón del cuerpo. Une cada célula del organismo a las células vecinas incluso las conecta (2).

Cuando tocamos un cuerpo humano, estamos tocando un sistema íntimamente interconectado compuesto por la unión de la práctica totalidad de las moléculas del organismo (2).

En el tejido conjuntivo existe una cierta diversidad celular, como eritrocitos, leucocitos, mastocitos, neurogliocitos, adipositos, etc., pero los fibroblastos y las células relacionadas son los que producen la mayoría de elementos fibrosos e interfibrilares de esta asombrosa y funcional variedad (2).

Existen tres tipos básicos de fibras:

  • El colágeno: la proteína más abundante del organismo, predomina en la red fascial y es fácilmente visible en cualquier tipo de carne (2).
  • La elastina: se emplea en áreas donde es necesaria la elasticidad, como la oreja, la piel o ligamentos específicos (2).
  • La reticulina: fibra muy fina, una forma inmadura de colágeno que predomina en el embrión, pero que en el adulto se ve reemplazada en gran medida por el colágeno (2).

El proteoglucano

  • Este es producido por los fibroblastos y los mastocitos.
  • Forma un “pegamento” contínuo, pero tremendamente variable, que ayuda a los billones de diminutas gotículas (que son las células) a mantenerse unidas al tiempo que siguen libres para intercambiar la cascada de sustancias necesarias para la vida (2).

Conclusiones 

Llegados a este punto podemos entender que no es posible mantener un cuerpo saludable sin que exista un sistema fascial saludable.

Cada vez más, la ciencia está enfocando esta visión como una estructura unificadora, protectora y correctora del cuerpo, ya que un sistema fascial sano y equilibrado, con capacidad de realizar un estiramiento libre y completo, asegura al organismo la posibilidad de realizar un movimiento de amplitud completa y sincronizado, siempre en la búsqueda de la máxima eficacia funcional con un mínimo gasto de energía.

Cada parte del músculo, cada una de sus fibras y fascículos, está rodeada por la fascia. Estas no están separadas una de la otra, sino que se conectan entre sí formando una sola fascia. En cierto modo, es el sistema fascial el que determina la estructura corporal.

BIBLIOGRAFÍA

  1.  Germain, P., & Mus, E. (1993). La armonía del gesto. La Liebre de Marzo.
  2. Myers, T. W. (2014). Vías anatómicas. Meridianos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. Elsevier España.
  3. Pilat, A. (2003). Terapias miofasciales: Inducción miofascial. McGraw-Hill Interamericana de España.

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