Introducción al concepto de variabilidad de la frecuencia cardíaca

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En un corazón normal, cada latido comienza con la estimulación del nódulo sino auricular (SA), en lo alto de la aurícula derecha (figura 1), lo que provoca despolarización del músculo cardíaco en esta localidad. El impulso se propaga desde el nodo SA para despolarizar las aurículas (las dos cavidades superiores). La señal eléctrica llega entonces al nódulo auriculoventricular (AV), situado en la aurícula derecha. Normalmente, un impulso sólo puede alcanzar los ventrículos a través del nodo AV, ya que el resto del miocardio está separado de los ventrículos por un anillo fibroso no conductor (1).

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Figura 1. Nodos de origen de la estimulación eléctrica dentro del corazón (1).

El concepto de variabilidad de la frecuencia cardíaca lo entendemos como el tiempo en milisegundos entre dos latidos del corazón. La variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) se ve afectada principalmente por la influencia del sistema nervioso autónomo (SNA), ramas simpáticas y parasimpáticas, y en menor medida por las catecolaminas circulantes (2).

Incluso cuando la frecuencia cardíaca (FC) es relativamente estable, el tiempo entre dos latidos (R-R) puede diferenciarse sustancialmente. La variación en el tiempo entre latidos se define como variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) (3).

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Figura 2. 11 latidos de un electrocardiograma. Se muestran los intervalos de tiempo de los R-R y la diferencia entre los R-R adyacentes (3).

Además, sobre la variabilidad de la frecuencia cardíaca influirá la temperatura de la habitación o lugar donde tomemos la medida, hidratación del sujeto, frecuencia respiratoria, así como las emociones y los pensamientos (esto se abordará en próximas entradas).

Si observamos el gráfico inferior (figura 3), la frecuencia cardíaca promedio es de aproximadamente 72 pulsaciones/minuto, aunque parece haber una tendencia de esta media  alrededor de 80 pulsaciones y luego a 70 pulsaciones sobre los 60 segundos de grabación de la frecuencia cardíaca. Es decir, la frecuencia cardíaca está indicando el número de latidos en un minuto, pero no indica el tiempo (en milisegundos) entre latidos. El promedio nos puede “engañar” ya que en ese minuto no está siempre a 72 pulsaciones sino que en ciertos momento es más alta y más baja.

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Figura 3. Frecuencia cardíaca instantánea latido a latido, (imagen inferior) e intervalo RR (imagen media) para un segmento de 1 minuto de ECG (imagen superior) (1).

En definitiva, la variabilidad de la frecuencia cardíaca es una medida simple y no invasiva de las interacciones entre el SNA y el sistema cardiovascular. Por tanto, a través del análisis de VFC podemos estudiar la actividad del SNA sobre el nódulo sino auricular (“marcapasos del corazón”), reflejando de manera global el control del SNA sobre el funcionamiento cardiovascular.

¿Qué relación puede tener con el control de las cargas de entrenamiento y el sobreentrenamiento? ¿Se puede ver afectada esta medida por el estrés, ansiedad, depresión? ¿El corazón y el cerebro mantienen una comunicación bidireccional? ¿Puede ser usado como indicador de salud mental? ¿Cómo la podemos medir? En próximas entradas tendremos más información.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Clifford, G. D. (2002). Signal processing methods for heart rate variability (Doctoral dissertation, Department of Engineering Science, University of Oxford).
  2. Casado, A. L. (2016). Relación entre ejercicio físico y función cognitiva: una aproximación comportamental y electrofisiológica (Doctoral dissertation, Universidad de Granada).
  3. Achten, J., & Jeukendrup, A. E. (2003). Heart rate monitoring. Sports medicine, 33(7), 517-538.

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