Entrenamiento de la fuerza para la esclerosis múltiple. ¿Sí o no?

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El entrenamiento de la fuerza es fundamental en todo tipo de poblaciones sanas, ya sea en niños, adultos o mayores, con efectos diferentes en cada uno de ellos. También se ha demostrado que en muchísimas patologías es de gran ayuda para frenar, mejorar e incluso curar sus síntomas, pero, ¿qué pasa cuando aplicamos un entrenamiento de fuerza en personas que padecen esclerosis múltiple? Parece ser que tiene muchos beneficios y que no existe ninguna relación entre ejercicio físico y recaídas o brotes. ¡Buenas noticias!

Se sabe que una fuerza elevada de extensores de rodilla está asociada con un incremento de la capacidad funcional y ayuda en la realización de actividades como andar rápido, subir escaleras y levantarse de la silla. También se sabe que altos niveles de fuerza muscular están muy relacionados con una gran capacidad para realizar las actividades de la vida diaria (5).

Debemos tener en cuenta que los deterioros de la fuerza muscular, además de estar relacionados con una reducción en la capacidad para realizar las actividades diarias, están relacionados con una reducción de la independencia motriz, un aumento de la prevalencia de la incapacidad, un aumento de la morbilidad y una reducción de todos los determinantes de la calidad de vida. La resistencia y potencia muscular se relacionan con la capacidad funcional, siendo aquí donde frecuentemente se presenta una menor resistencia y potencia muscular que la población sana sedentaria, por lo que la debilidad es uno de los síntomas más comunes de la enfermedad junto a la fatiga (1).

Varias investigaciones que han medido la fuerza muscular, la resistencia aeróbica, la potencia y la fatiga en enfermos con esclerosis múltiple (EM) mostraron que estos pacientes presentan déficit en la función muscular, sin embargo, están preparados para mejorar un número considerable de factores relacionados con el desempeño muscular a través del ejercicio, y con esto la mejorar la calidad de vida (1).

Estudios

En un estudio donde se trabajaba la fuerza de los extensores de la rodilla en la máquina de leg extensión, con una duración de 8 semanas con 16 pacientes, donde realizaban sesiones dos veces por semana, con intervalos mínimos de 48 hora entre ellas (cada sesión se hizo con 3 series de entre 10-15 repeticiones con 3 minutos de descanso entre series), se comenzó con una carga de 40% de la MCV y aumetándola de forma progresiva hasta llegar al 70% al cabo de las 8 semanas. Concluyó que tanto la masa muscular como los factores neurales tienen funciones importantes en lo que se refiere al incremento de la fuerza muscular en sus diferentes manifestaciones, produciendo una mejora significativa en la fuerza isométrica máxima, menos tiempo en los movimientos articulares y una ganancia de velocidad a la hora de realizar una contracción muscular, fuerza dinámica, potencia máxima y fuerza resistencia. Todo esto debido probablemente a la mejora de factores neurales, aunque no se pudieron concluir si centrales o periféricos (1).

Otro estudio demostró por primera vez que un protocolo de entrenamiento de la fuerza muscular de 12 semanas aumentó la fuerza muscular y la potencia máxima en pacientes con EM remitente-recurrente (la más común): Conociendo la esclerosis múltiple. A pesar de algunas limitaciones, esta novedosa investigación describe las respuestas del entrenamiento de los pacientes con EM remitente-recurrente después de un programa de entrenamiento de la fuerza muscular, con resultados que apoyan el uso de protocolos de entrenamiento de la fuerza muscular en estos pacientes para aumentar la fuerza muscular y la potencia (3).

¿Es necesario una exploración médica previa al diseño de un programa de ejercicio?

La EM no supone ningún tipo de contraindicación para la práctica de ejercicio físico, aunque el tipo o grado de afectación pueden limitar algún ejercicio. La enfermedad no supone un riesgo incrementado de complicación cardiovascular o metabólica provocada por el ejercicio, que es uno de los objetivos generales de estos reconocimientos, aunque sí sería conveniente comprobar los siguientes aspectos (1):

  1. Grado de equilibrio, coordinación y espasticidad que presenta cada paciente (posibles caídas).
  2. Grado de tolerancia-intolerancia al calor que presentan (personalmente creo que es mejor que se ejerciten con ejercicio intermitente).
  3. Grado de fatiga, síntoma común en estos pacientes (ideal a las primeras horas del día).
  4. Pruebas funcionales (evaluación previa recomendable).

Recomendaciones generales

Es preferible primar el acondicionamiento de fuerza sobre el aeróbico, incluso comenzar las primeras semanas con entrenamientos específicos de la fuerza, ya que uno de los principales objetivos de la rehabilitación de pacientes con EM es aumentar sus niveles de actividad e independencia, y esta se va a ver beneficiada sobre todo con este tipo de entrenamientos.

Una vez recuperado o conseguido unos rangos de fuerza mínimos establecidos, comenzar a trabajar los aspectos necesarios dependiendo de sus preferencias o necesidades, como la coordinación, equilibrio, resistencia cardiovascular, patrones de movimiento, etc.

Conclusiones 

  • Existe una evidencia muy clara de que el ejercicio es seguro en personas con esclerosis múltiple.
  • El ejercicio físico puede prevenir complicaciones relacionadas con la enfermedad  y enfermedades secundarias,  teniendo incluso  efectos  neuroprotectores (leer más).
  • A través del  Ejercicio físico o Actividad Física se puede mejorar la velocidad  y resistencia al caminar en personas con esclerosis múltiple.
  • Darle más importancia en los primeros entrenamientos al trabajo de fuerza y a partir de ahí, construir los posteriores entrenamientos.
  • Siempre va a ser necesario una valoración inicial para establecer los objetivos primarios y secundarios.
  • Conocer el grado de la enfermedad y tipo de tratamiento farcacológico ayudará a optimizar los entrenamientos y los hará más eficientes.
  • Es muy importante tener en cuenta que los miembros inferiores están normalmente más afectados y por tanto más debilitados.

Recomendación personal como profesional con experiencia en este tipo de patologías 

No olvidar que el ejercicio físico es una gran herramienta que puede mejorar muchísimo la calidad de vida en esta población, pero si no se usa correctamente puede ser contraproducente, teniendo en cuenta los síntomas de la misma, por lo que recuerdo que se debe contactar siempre con un profesional del deporte y asegurarse de que está cualificado para trabajar en este tipo de casos, tan complejos pero a la vez necesarios para la mejora de su salud.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Chicharro, J. L., & Mojares, L. M. L. (2008). Fisiología clínica del ejercicio. Ed. Médica Panamericana.
  2. Giesser, B. S. (2015). Exercise in the management of persons with multiple sclerosis. Therapeutic advances in neurological disorders8(3), 123-130.
  3. Medina-Perez, C., de Souza-Teixeira, F., Fernandez-Gonzalo, R., Hernandez-Murua, J. A., & de Paz-Fernandez, J. A. (2016). Effects of high-speed power training on muscle strength and power in patients with multiple sclerosis.Journal of rehabilitation research and development53(3), 359-368.
  4. Pearson, M., Dieberg, G., & Smart, N. (2015). Exercise as a therapy for improvement of walking ability in adults with multiple sclerosis: A meta-analysis. Archives of physical medicine and rehabilitation.
  5. Warburton DER, Gledhill N, Quinney A. Musculoskeletal fitness and health. Can J Appl Psysiol. 2001;26(2):217-37.

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