El ejercicio físico disminuye la probabilidad de enfermedad coronaria. El descubridor: Jeremy Noah Morris.

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Jeremy Noah Morris nació en Liverpool en 1910 y falleció en Londres de una neumonía en 2009 con casi 100 años de edad, manteniéndose activo intelectualmente y físicamente con tres días en semana de piscina y tres de gimnasio hasta su muerte (1). Estudió Medicina y tras ejercer como médico planteó dos líneas de estudio: la actividad física y las desigualdades en salud, a lo que dedicó gran parte de su vida; y además recibió diversos premios, a destacar el reconocimiento del American College of Sports Medicine en 1985 y la Medalla del Comité Olímpico Internacional en 1996, rechazando títulos nobiliarios vitalicios (2).

Así es como centrándose en su primera línea de estudio publicó en 1953 en la revista Lancet un artículo conocido como ‘London Bus Study‘, siendo la primera demostración más potente y referente mundial donde relaciona la actividad física con la salud, creando un nuevo campo de epidemiología en torno a ello. Su trabajo se basó en la observación durante 1949 y 1950 de los trabajadores de transporte de Londres, los cuáles tenían diferentes niveles de actividad física según su puesto de trabajo (3).

Estudió a los trabajadores del transporte en Londres (conductores vs cobradores o revisores de bus y tranvías) de entre 35 y 64 años; los primeros estaban sentados en su jornada laboral y los segundos estaban en contínuo movimiento, subiendo y bajando en los buses de doble planta. Primeramente, se observó el número de episodios clínicos de enfermedad coronaria, con un total de 2,3% de casos; y de estos un quinto de angina de pecho, la mitad de infarto de miocardio que no causaba la muerte directa, y un tercio trombosis coronaria con muerte, en los tres primeros días tras el episodio (‘mortalidad inmediata’); aumentando la cantidad de sucesos conforme tenían más edad (3).

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Figura 1: Incidencia de episodios clínicos de enfermedad coronaria junto con mortalidad en los tres primeros meses en transportistas de Londres (3)

Luego se estableció una relación entre la incidencia de tener un episodio clínico de enfermedad coronaria con la probabilidad de mortalidad temprana, siendo especialmente alta a partir de los 60 años (3):

Una vez con los datos recogidos se separó la serie de episodios clínicos de enfermedad coronaria según la ocupación de estos (conductor o revisor), viendo los episodios clínicos y el resultado en relación con la mortalidad (3).

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Figura 2: Episodios clínicos de enfermedad coronaria en conductores y revisores (35-64 años) en Londres 1949-1950 (tasa media anual por cada 1000) (3)
Figura 3: Primeros episodios clínicos de enfermedad coronaria en conductores y revisores (35-64 años) en Londres 1949-1950 (tasa media anual por cada 1000) (3).

 

 

 

 

 

 

 

Concluyendo así que los revisores tenían menos episodios de enfermedades coronarias cardiacas respecto a los conductores porcentualmente 2,7 vs 1,9; aunque sí más anginas de pecho y que en ambos grupos conforme avanza la edad suceden más casos. En general, las consecuencias de todos sus episodios son con menor incidencia, menos graves y con menor mortalidad temprana. Se podría decir que hubo una diferencia de 10000 sujetos menos estudiados en revisores que en conductores, pero lo importante son los porcentajes al ser bastante significativa la cantidad de población analizada (3).

Aún así, para confirmar que la actividad física tenía relación con la salud, Roberts, C. T. et al, también estudiaron a los trabajadores de correos de entre 35 y 60 años, haciendo el mismo seguimiento de dos años y generando tres clasificaciones según la actividad física que realizaban; A: relativamente bastante actividad (carteros), B: intermedia actividad física (funcionarios de correos y telégrafos, supervisores y carteros de grado superior) y C: sedentarios (oficinistas, secretarios, telefonistas). Se sacaron las mismas conclusiones que con los anteriores, al verse que conforme tienen más edad hay más casos, pero porcentualmente a más actividad física hay menor riesgo de episodios con un total de 1,8% vs 2,0% vs 2,4% en los grupos A, B y C respectivamente (3).

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Figura 4: Episodios clínicos de enfermedad coronaria en los trabajadores de correos (35-59 años) (tasa media anual por cada 1000) (3)
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Figura 5: Primeros episodios clínicos de enfermedad coronaria en trabajadores de correos (35-59 años) (tasa media anual por cada 1000) (3)

Poniendo en conjunto el estudio de los trabajadores de correos con los trabajadores del transporte, parece que la actividad física tiene un papel fundamental en relación con las enfermedades de los hombres de mediana edad.

Evolución número de publicaciones
Figura 6: Número de artículos publicados de actividad física y riesgo cardiovascular desde 1950 hasta 2009. Número e artículos en cada intervalo: 142, 493, 1083, 2939, 33932, y 74162; respectivamente (4).

Tras esta hipótesis tan novedosa y pionera que para demostrarla invirtió diez años en su estudio, se abrieron en los últimos sesenta años líneas de investigación sobre actividad física y salud en distintos contextos, dosis, genética, mecanismos biológicos implicados en dicha relación, cómo implementar programas basados en esto en la población,… etc y el número de artículos en esta temática pasó de cero antes de 1950 a unos setenta y cinco mil en la última década (4); y es por esto por lo que se le denominó “el hombre que descubrió el ejercicio” (2, 5).

Así mismo se concluye que toda actividad física tiene una repercusión positiva en la salud. Este es el primer estudio a gran escala sobre la temática pero hoy en día hay gran cantidad de bibliografía al respecto. Algo es mejor que nada; más mejor que algo.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Paffenbarger, R. S. (2000). Jerry Morris: pathfinder for health through an active and fit way of life. British Journal of Sport Medicine. 34(3), 217.
  2. Oakley, A. (2010). Appreciation: Jerry (Jeremiah Noah) Morris, 1910-2009. International Journal of Epidemiology. 39(1), 274-276.
  3. Morris, J. N.; Heady, J. A.; Raffle, P. A. B.; Roberts, C. G.; Parks, J. W. (1953). Coronary heart-disease and physical activity or work. Lancet. 265, 1053-1057.
  4. Blair, S. N; Smith, G. D.; Lee, I. M.; Fox, K.; Hillsdon, M.; McKeown, R. E., Haskell, W. L.; Marmot, M. (2010). A tribute to professor Jeremiah Morris: The man who invented the field of physical activity epidemiology. Annals of Epidemiology. 20(9), 651-660.
  5. Aracil, A.; Moya, M. (2011). Jeremy Noah Morris: el hombre que descubrió el ejercicio. International Journal of Sport Science. 7(22), 72-73.

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