¿Cuánto quiere vivir? Relación entre Condición Física y Mortalidad

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Tras la primera entrada donde vimos cómo el ejercicio físico disminuye la probabilidad de enfermedad coronaria, ahora vamos a mostrar cuánta es la importancia de una buena condición física, concretamente la fuerza y la capacidad cardiorrespiratoria (VO2 máx), para reducir la probabilidad de mortalidad en un futuro.

En los últimos años y cada vez más, se ha producido un cambio del estilo de vida en la sociedad, han aumentado los malos hábitos siendo el sedentarismo y la mala alimentación algo muy común. El trabajo físico para buscar comida de la forma en que lo hacían nuestros antepasados, o el trabajo en el campo de nuestros familiares no tan lejanos, ha desaparecido. El resultado de todo esto es un estado de forma física muy bajo en la población, siendo esto culpable de una gran cantidad de enfermedades y patologías, la gran mayoría evitables como la diabetes o insuficiencias cardiacas a edades que no corresponden con la edad de los sujetos. Sí es verdad que algunas enfermedades las sufragamos con fármacos, pero ni debería ser la solución, ni siempre es efectiva. (7,8)

Evolución humana
Figura 1. ¿Evolucionamos o involucionamos?. Fuente: Google

Se podría uno preguntar el por qué son estos componentes de la condición física marcadores de mortalidad, pero es que si mantenemos nuestros órganos activos y trabajados, como lo es el corazón o cualquier otro músculo del cuerpo, estos no perderán la función, se atrofiarán y por tanto fallará algún eslabón de la cadena para mantener a un ser humano con vida (8).

Relación entre capacidad cardiorrespiratoria y fuerza con el riesgo de mortalidad (7)

Generalmente, como hemos comentado, la población carece de una buena condición física. Se ha demostrado que a mayores niveles de VO2máx y a partir de ciertos niveles de fuerza, disminuye en gran medida la probabilidad de mortalidad (1) y que si estos niveles son altos en niños son un marcador mucho más potente de mortalidad en el futuro (4). Así mismo, se explicará la relevancia de estos y el concepto de Fat but fit, debido a que una persona con sobrepeso u obesidad puede incluso estar más sano que un normopeso (5).

Una mejor capacidad cardiorrespiratoria se asocia con un menor riesgo de mortalidad. Así mismo, por cada MET de incremento en la resistencia cardiorrespiratoria se asocia con una reducción de un 13% y de un 15% del riesgo de muerte por todas las causas y de enfermedad cardiovascular, respectivamente (1).

En cuanto a la fuerza, una baja fuerza muscular está asociada con incremento de riesgo de muerte por todas las causas y cáncer en hombres, incluso después de ajustar el fitness cardiorespiratorio y otros factores de confusión (3, 6). Entre una fuerza media y alta no hay diferencias en mortalidad.

Como curiosidades, en mortalidad por causa cardiovascular, tener más fuerza disminuye en un 30% las posibilidades a pesar de tener hipertensión y alto Indice de Masa Corporal (IMC); aunque el IMC es un predictor más fuerte aún de mortalidad. Además, más fuerza se asocia a menor riesgo de enfermedad psiquiátrica en el momento y en el futuro, así como de suicidio (1, 5).

A continuación se muestran dos figuras donde se puede ver cómo una mejor capacidad cardiorrespiratoria supone menor riesgo de mortalidad.

Por un lado, se puede observar en sujetos con distintos factores de riesgo como hipertensión, EPOC, diabetes, fumadores, IMC mayor de 30 (obesos) y colesterol total por encima de 220mg/dl (Figura 2). Y por otro lado en sujetos normales y con enfermedades cardiovasculares, cómo conforme aumentan los METs disminuye en gran medida el riesgo (Figura 3).

Mortalidad según factores de riesgo
Figura 2. Riesgos relativo de muerte por cualquier causa entre sujetos con diversos factores de riesgo con una capacidad de ejercicio de menos de 5 MET, o 5 a 8 MET, en comparación con los sujetos cuya capacidad de ejercicio fue de más de 8 MET. Fuente: (2)
Relación MET mortalidad
Figura 3. Riesgo relativo de muerte por cualquier causa agrupados en quintiles, según la capacidad cardiorrespiratoria (en METs) en sujetos normales y en sujetos con enfermedad cardiovascular. Fuente: (2)

Fat but fit

El concepto de ‘fat but fit’ que se traduciría literalmente como ‘obeso pero en forma’, haría alusión a la parte de población obesa que a pesar de ello, tiene niveles buenos de fitness y están metabólicamente sanos, y a mismo nivel de condición física que un normopeso sano, en principio también tendrían misma posibilidad de mortalidad (5,7).

Conclusión

Debemos tener en cuenta que el cambio de hábitos y el sedentarismo ha generado un déficit de condición física que ha perjudicado mucho la salud. La medicina actual nos ha dado años a la vida, y de esta forma es como a pesar de la mala condición física es posible vivir algunos años más de los ‘programados’, ahora eso sí, sin apenas calidad de vida.

Concluyendo, se extrae que el mayor predictor de mortalidad es la capacidad cardiorrespiratoria y a continuación la fuerza, ya que por cada MET que se mejore disminuye probabilidad de mortalidad; mientras que en fuerza, desde unos niveles medios, ya es igual que tenerlos más altos. Además, estos valores en edades infantiles son mejores predictores aún de mortalidad (3).

Por lo tanto, ¿y si desde pequeños sustituimos los fármacos por actividad física, le damos años a la vida y vida a los años?

BIBLIOGRAFÍA

  1. Kodama, S., Saito, K., Tanaka, S., Maki, M., Yachi, Y., Asumi, M., et al & Yamada, N. (2009). Cardiorespiratory fitness as a quantitative predictor of all-cause mortality and cardiovascular events in healthy men and women: a meta-analysis. JAMA. 301(19), 2024-2035.
  2. Myers, J., Prakash, M., Froelicher, V., Do, D., Partington, S., & Atwood, J. E. (2002). Exercise capacity and mortality among men referred for exercise testing. New England Journal of Medicine, 346(11), 793-801.
  3. Ortega, F. B., Lee, D. C., Katzmarzyk, P. T., Ruiz, J. R., Sui, X., Church, T. S., & Blair, S. N. (2012). The intriguing metabolically healthy but obese phenotype: cardiovascular prognosis and role of fitness. European Heart Journal. 34(5), 389-397.
  4. Ortega, F. B., Ruiz, J. R., Castillo, M. J., & Sjöström, M. (2008). Physical fitness in childhood and adolescence: a powerful marker of health. International Journal of obesity. 32(1), 1-11.
  5. Ortega, F. B., Silventoinen, K., Tynelius, P., & Rasmussen, F. (2012). Muscular strength in male adolescents and premature death: cohort study of one million participants.
  6. Ruiz, J. R., Sui, X., Lobelo, F., Morrow, J. R., Jackson, A. W., Sjöström, M., & Blair, S. N. (2008). Association between muscular strength and mortality in men: prospective cohort study. BMJ. 337, a439
  7. Ortega, F. (2016). Apuntes Asignatura Fitness. Universidad de Granada.
  8. Gutiérrez, Á. (2016). Apuntes Asignatura Fisiología del Ejercicio. Universidad de Granada.

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