Conociendo la Esclerosis Múltiple

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1. Qué es, características y síntomas de la esclerosis múltiple.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurodegenerativa, crónica, autoinmune e idiopática (se desconocen las causas). Además es inflamatoria, desmielinizante (pérdida de mielina en las neuronas, principales células del sistema nervioso, cicatrizando a posteriori) y de curso progresivo, que afecta a todo el Sistema Nervioso Central al provocar la ralentización o el bloqueo de la conducción nerviosa en este (1).

Figura 1. Comparación de neurona en buen estado y neurona dañada. Fuente: Google

Esta enfermedad neurodegenerativa es totalmente impredecible y constituye la principal causa de discapacidad en adultos jóvenes entre 20 y 40 años, en plena formación familiar y/o profesional, afectando con mayor frecuencia a las mujeres. Actualmente, se estima que afecta a 1,3 millones de personas en todo el mundo (2).

No se considera hereditaria, aunque puede aumentar un 3% la probabilidad en hijos; y no existe cura, pero sí tratamientos que frenan y/o mejoran la enfermedad, contribuyendo a la mejora de la calidad de vida en estos pacientes, tales como actividad física y medicamentos principalmente.

Su evolución también es impredecible, y sus efectos y síntomas son muy variados. La fatiga es un síntoma muy común en estos pacientes, lo que facilita que este colectivo sea sedentario o poco activo (2, 3).

Como hemos comentado anteriormente, la esclerosis múltiple se caracteriza por la inflamación y progresiva degeneración de las vainas de mielina, especialmente en los nervios del ojo, cerebro, cerebelo, tronco encefálico, médula espinal y sustancia gris periventricular (1). Pero no afecta a todo el mundo por igual, es decir, mientras que unos sujetos experimentan problemas en la vista, otros pueden sufrirlo en el equilibrio. Los síntomas comunes de la enfermedad son los siguientes:

  • Primarios: Causados por la propia desmielinización axonal. La fatiga como principal síntoma (2), debilidad muscular, intolerancia térmica, ataxia de la marcha, intestino o vejiga neurogénicos y parestesia del tronco y extremidades (1).
  • Secundarios: Como tratamiento de síntomas y complicaciones secundarias. Espasmos distónicos, espasticidad general, ataxia, descoordinación, depresión, disfunción de la vejiga (1).

2. Principales clasificaciones clínicas de la esclerosis múltiple (EM).

CLASIFICACIÓN

CARACTERÍSTICAS
EM Reminente –Recurrente (EMRR) La EMRR se caracteriza por una recaída (ataque o brote de síntomas) seguida de una remisión (período de recuperación). Los síntomas pueden variar de suaves a agudos, y las recaídas y las remisiones pueden durar días o meses. Más del 80% de las persones con EM empiezan con ciclos reminentes – recurrentes.
EM Progresiva Secundaria (EMPS) La EMPS suele desarrollarse en personas que ya padecen una EM reminente-recurente. En este tipo de EM se producen recaídas y remisiones parciales, pero la incapacidad no desaparece entre ciclos, sino que va empeorando progresivamente hasta que los ciclos de ataques son reemplazados por una progresión continua en la discapacidad.
EM Progresiva Primaria (EMPP) La EMPP progresa lenta y constantemente desde su aparición. No existen periodos de remisión, y los síntomas, por lo general, no disminuyen en intensidad. Alrededor del 15% de las personas con EM padecen EMPP.
EM Progresiva Recurrente (EMPR) En este tipo de EM relativamente raro, las personas experimentan ataques y un empeoramiento constante de los síntomas durante los períodos de remisión.

Nota: La EM Reminente – Recurrente se puede dividir a su vez en Benigna, Reminente – Recurrente Clásica y Recurrente Crónica, aunque no entraremos en ello. Reproducida de MayoClinic.org (www.mayoclinic.org/multiple-sclerosis/types.html). Para más información se remite al lector a Jackson y Mulcare 2009 (4).

3. Tratamiento médico en esclerosis múltiple.

FÁRMACO TIPO DE FÁRMACO PROPÓSITO O ACCIÓN POSIBLES EFECTOS SECUNDARIOS
PREDNISONA, METILPREDNISOLONA CORTICOSTEROIDES Reducir el número, la duración y la gravedad de los ataques Acné, aumento de peso, hipertensión, osteoporosis, diabetes y aumento de infecciones
INTERFERÓN BETA 1A, INTERFERÓN BETA 1B INTERFERONES BETA Reducir el número y la gravedad de los ataques y ralentizar la progresión de la enfermedad Fiebre, escalofríos, sudoración, dolor muscular, fatiga y depresión
AGENTES INMUNOSUPRESORES, MITOXANTRONA, METOTREXATO Aumento de las infecciones bacterianas y víricas
AMINOPIRIDINA

(FAMPRIDINA)

AMINOPIRIDINA

(FAMPRIDINA)

Aumentar la conducción de los impulsos nerviosos y mejorar la coordinación y la capacidad de marcha
COPOLÍMERO 1

(ACETATO DE GLATIRAMERO )

FORMA SINTÉTICA DE LA PROTEÍNA BÁSICA DE LA MIELINA Reducir la tasa de recaídas Efectos secundarios menores
BACLOFENO, TIZANIDINA, DIAZEPAM, CLODININA, DANTROLENO ESPASMOLÍTICOS Tratar la espasticidad Debilidad muscular, fatiga en dosis mayores, hipotensión y mareo
AMANTADINA, PEMOLINA, AMITRIPTILINA ANTIDEPRESIVOS Tratar la fatiga Riesgo de convulsiones
PARACETAMOL ANALGÉSICOS Aliviar el dolor
ASPIRINA

CODEÍNA

ANTIINFLAMATORIOS Aliviar el dolor

Datos de National Institute of Neurological Disorders and Stroke 2009 y de Jackson y Mulcare 2009 (4).

4. Pautas generales para la programación de ejercicio físico en personas con esclerosis múltiple.

COMPONENTE EJERCICIO PAUTAS
ENTRENAMIENTO AERÓBICO
Modalidades Bicicleta estática, bicicleta reclinada, máquina de step reclinada (como la de NuStep), aerobic acuático, ergómetros para el tren superior y caminar.
Intensidad Del 60% al 80% de la FC máx., del 40 al 60% FC reserva, del 50% al 70 VO2 máx o del 40% 60 % del VO2 de reserva.
Duración De 30 min/sesión, aunque inicialmente podría ser necesario acumularlos en 3 sesiones de 10 min. cada una.
Frecuencia De 2 a 3 días por semana, en días que no se entrene la fuerza.
ENTRENAMIENTO DE FUERZA
Modalidades Máquinas, pesas libres, bandas de resistencia, poleas y pilates.
Grupos musculares De 8 a 10 ejercicios que se centren en los principales grupos musculares e intenten establecer un equilibrio entre los músculos agonistas y antagonistas.
Intensidad Entre 8 y 15 repeticiones al 60% – 80% de 1RM.
Series Una o más series por grupo muscular, según se tolere.
Períodos de descanso Descanso de 1 min. como mínimo entre series y ejercicios.
ENTRENAMIENTO DE FLEXIBILIDAD
Modalidades ADM activa, ADM pasiva, yoga y taichí.
Duración Mantener los estiramientos de 30 a 60 seg. La tensión entre los estiramientos debería ser entre suave y moderada, y la duración no debería provocar molestias.
Frecuencia Llevar a cabo estiramientos suaves y moderados una o dos veces al día.
Grupos musculares Estirar los principales grupos musculares. Deberían tener prioridad los flexores de la cadera, isquiotibiales, aductores de la cadera, flexores plantares y los músculos anteriores de la cintura escapular.

Datos obtenidos de Dalgas, Stenager y Tingemann-Hansen 2008 y de Jackson y Mulcare 2009 (4).

5. Conclusiones.

Esta población se va volviendo lentamente sedentaria e inactiva a medida que avanza la enfermedad, por lo que los beneficios del ejercicio físico puede ser de gran interés para ellos, siempre y cuando se lleve a cabo bajo el estricto control de todos los factores que la componen, como la fatiga y descoordinación muscular entre otros, y guiado por un profesional del deporte especializado en dicha enfermedad.

El Ejercicio Físico llevado a cabo de forma correcta y teniendo en cuenta la intolerancia térmica, como uno de los principales síntomas primarios, sería aconsejable realizarlo por la mañana, pues la temperatura corporal se encuentra ligeramente más baja que por la tarde-noche. La fatiga es uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo una sesión, ya que es un síntoma con el que conviven estas personas y son fácilmente sensibles a la misma, por lo que se debe tener especial cuidado en la realización de los ejercicios y sus respectivos descansos. La descoordinación se debería trabajar tanto en personas sintomáticas, como asintomáticas, al igual que la flexibilidad (debido a la gran espasticidad que se manifiesta), añadiendo siempre a las sesiones trabajo cognitivo, pues no debemos esperar a que aparezcan los síntomas para trabajarlos, ya que pueden estar experimentándolos de forma silenciosa y generando daños que pueden llegar a ser más difíciles de tratar una vez que aparezcan de una manera más clara.

Teniendo en cuenta todos estos factores, ¿el ejercicio físico puede prevenir complicaciones relacionadas con esta enfermedad? En posteriores publicaciones nos adentraremos más en esta enfermedad neurodegenerativa, demostrando a través de la ciencia los grandes beneficios que puede aportar la práctica de ejercicio físico en estas personas.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Noseworthy, J.H.; C. Lucchinetti, M.; Rodriguez B. G.; (2000). Multiple sclerosis. New England Journal of Medicine 343, 938-952.
  2. Heine, M.; van de Port, I.; Rietberg, M. B.; van Wegen, E. E.; & Kwakkel, G. (2015). Exercise therapy for fatigue in multiple sclerosis. Cochrane Database Syst Rev, 9.
  3. Etxebeste Díez, A. (2013). Ejercicio físico en pacientes con esclerosis múltiple.
  4. Jared, C; Mod, M. (2014) MANUAL NSCA: Fundamentos del entrenamiento personal. Editorial Paidotribo. Badalona, (España) 571-575.

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