Comportamiento del disco vertebral en los movimientos del raquis

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Considerando los movimientos en el eje del raquis y teniendo en cuenta que la presión en el núcleo pulposo nunca es nula, incluso cuando el disco no soporta carga (estado de pretensión), podemos observar diferentes respuestas de este en función de la fuerza ejercida y movimientos realizados:

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Figura 1. Fuente: (1)
  • Ejerciendo una fuerza de tracción axial sobre el disco. En este caso las mesetas vertebrales tienden a separarse, lo que hace que aumente tanto el grosor del disco como la tensión de las fibras del anillo fibroso. Esta elongación disminuye la presión en el interior del núcleo pulposo, lo que constituye la base del tratamiento de las hernias discales por tracción vertebral, pues esto podría hacer que la sustancia gelatinosa de la hernia discal se reintegre en su compartimento original en el núcleo pulposo.
  • Ejerciendo una fuerza de compresión axial. El disco se aplasta y se ensancha, el núcleo pulposo se aplana, su presión interna aumenta bastante y se trasmite lateralmente hacia fibras más internas del núcleo pulposo. Al contrario de la fuerza de tracción axial, la tensión de las fibras del anillo fibroso aumenta y la presión vertical se transforma en fuerzas laterales.
  • Ejerciendo movimientos de extensión. Mediante la extensión, la vértebra superior se desplaza hacia atrás y el espacio intervertebral disminuye por detrás, y el núcleo pulposo se proyecta hacia delante (hacia las fibras anteriores del anillo fibroso).
  • Ejerciendo movimientos de flexión. Le vértebra superior se desliza hacia delante y el espacio intervertebral disminuye en el borde anterior. El núcleo pulposo se desplaza hacia atrás situándose sobre las fibras posteriores del anillo fibroso aumentando la tensión del mismo. La pareja núcleo pulposo y anillo fibroso hace que aparezca el mecanismo de autoestabilización.
  • Ejerciendo fuerzas de inflexión lateral. En este caso la vértebra superior se inclina hacia el lado de la flexión y el núcleo pulposo se desplaza hacia el otro lado y se produce una autoestabilización.
  • Ejerciendo movimientos de rotación axial. Por un lado, las fibras del anillo fibroso se tensan, ya que su oblicuidad se opone al sentido del movimiento. Por otro lado, las fibras de las capas intermedias, cuya oblicuidad es inversa, se distienden. En las capas centrales, la tensión es máxima, ya que sus fibras son las más oblicuas (en este caso el núcleo pulposo está totalmente comprimido y su tensión interna aumenta proporcionalmente con el grado de rotación).

“Este movimiento de flexión y rotación axial tiende a desgarrar el anillo fibroso y puede expulsar el núcleo pulposo hacia atrás a través de fisuras del anillo fibroso”.

  • Ejerciendo fuerzas estáticas sobre una vértebra ligeramente oblicua. La fuerza vertical se descompone en: una fuerza perpendicular a la meseta vertebral inferior y en una fuerza paralela a esta meseta vertebral. La fuerza vertical encaja la vértebra superior sobre la inferior, mientras que la tangencial hace que se deslice hacia delante, tensando las fibras oblicuas.

Rotación automática del raquis durante la inflexión lateral

La rotación automática de los cuerpos vertebrales se puede explicar pos dos mecanismos:

  1. La comprensión de los discos.
  2. La puesta en tensión de los ligamentos.
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Figura 2: Inflexión lateral. Fuente: (1)

La inflexión lateral incrementa la presión en el disco del lado de la concavidad. Al ser el disco en sí cuneiforme, su sustancia comprimida tiende a escaparse por el lado más abierto (hacia la convexidad), ahí la rotación.

Los ligamentos de la convexidad que se hallan en tensión debido a la inflexión lateral tienden a desplazarse hacia la línea media buscando el camino más corto.

Se debe recalcar que estos dos mecanismos son sinérgicos y contribuyen a la rotación en el mismo sentido de los cuerpos vertebrales, cada uno a su manera.

Esta rotación explicada anteriormente es fisiológica, pero en ciertas ocasiones encontramos alteraciones de la estática vertebral causada tanto por una mala distribución de las tensiones ligamentosas como por desigualdades del desarrollo que determinan una rotación permanente de los cuerpos vertebrales. En este caso existiría una escoliosis asociada a una incurvación o una inflexión permanente del raquis con una rotación de los cuerpos vertebrales.

¿Cómo se revela la existencia de esta rotación?

Mediante un examen clínico se puede revelar:

En un individuo normal, la flexión anterior del tronco determina un perfil simétrico en relación a la columna vertebral.

En un individuo escoliótico, la flexión anterior del tronco determina un perfil asimétrico con una joroba torácica prominente del lado de la exidad de la incurvación raquídea.

Cuando nos encontramos con este perfil asimétrico en un individuo joven, el crecimiento desigual de los cuerpos vertebrales va fijando deformidad.

Conclusiones

Una vez entendido cómo responde el disco vertebral a los diferentes movimientos, se puede aclarar que sea cual sea la presión ejercida sobre el disco intervertebral, esta siempre se traduce por un incremento de la presión interna del núcleo pulposo y un aumento de la tensión de las fibras del anillo fibroso.

Hay que tener en cuenta que cuando se sucede un desplazamiento relativo del núcleo pulposo, la puesta en tensión de las fibras del anillo fibroso es diferente, tendiendo a situar al sistema en su posición inicial.

Evitar movimientos que comprometan tensiones durante mucho tiempo o con cargas elevadas puede ayudar a mantener una buena salud del cuerpo vertebral.

El ejercicio físico puede contribuir de manera positiva en el raquis, siempre que se lleve a cabo de forma segura y en manos de profesionales que aseguren un estudio previo para determinar un excelente programa de ejercicio físico individualizado dependiendo de sus necesidades y objetivos.

BIBLIOGRAFÍA 

  1. Kapandji, A. I. (2007). Fisiología articular. Tomo 3. Raquis, Cintura pélvica, raquis lumbar, raquis torácico y tórax, raquis cervical, cabeza. 

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