Cadenas miofasciales. Línea frontal superficial. Parte 2

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Continuando con la Línea Frontal Superficial, en la que nos quedamos en el abdomen, continuaremos hacia el cuero cabelludo, deteniéndonos en cada una de las zonas que conectan entre sí para completar esta línea.

Una vez colocados en la parte superior del pubis, podemos continuar nuestra andadura ascendente sobre la fascia abdominal, principalmente el recto del abdomen, esternón y esternocleidomastoideo.

Recto del abdomen

El recto del abdomen está sometido a un exceso de ejercicio por el culto al cuerpo y esto lleva consigo muchos desequilibrios y disfunciones. Es importante saber que, a este nivel, la LFS se compone de al menos tres capas: la aponeurosis, que recorre la cara anterior del recto, el propio músculo y la hoja fascial, que recorre su cara posterior.

FIGURA 1. Vías Anatómicas. El recto del abdomen es el músculo más superficial del abdomen y discurre desde el tórax hasta el hueso del pubis. Sin embargo, en cuanto a planos fasciales se refiere, el recto comienza superficialmente en la quinta costilla, pero poco después se interna bajo la fascia del oblicuo externo unos cuantos centímetros. Cinco centímetros más abajo, la fascia del oblicuo interno se divide para rodear el rectos.

Es importante señalar que los demás músculos abdominales comparten estas aponeurosis, que abordaremos en las explicaciones de otras líneas en un futuro. De momento, nos ocuparemos únicamente del recorrido del recto entre el pubis y la quinta costilla.

En nuestro estudio del recto, debemos evaluar tres partes diferenciadas: el tono del músculo y el tono de las dos vainas que lo recubren por delante y por detrás.

  • Si el recto es plano, podemos suponer un tono elevado en la hoja superficial y en el propio músculo.
  • Si el recto es prominente, debemos evaluar el tono del músculo, pero podemos estar bastante seguros de que la hoja profunda, la situada por detrás del músculo, está acortada.

Para liberar la hoja anterior y el músculo, podemos indicar a la persona que se tumbe en decúbito supino, con las rodillas flexionadas y los pies sobre la camilla. Desplazaremos con nuestras manos el tejido hacia arriba, hacia las costillas, cambiando el agarre cada vez que alcance una de las intersecciones tendinosas del recto.

Antes de nada, es importante tener en cuenta…..

  • En primer lugar es necesario evaluar la naturaleza del acortamiento o rigidez. Si la columna lumbar está hiperextendida en una lordosis o la pelvis se mantiene en una inclinación anterior, la columna lumbar puede estar simplemente empujando el contenido abdominal hacia delante contra el recto que lo sujeta. En ese caso, es necesario liberar la LPS a la altura de la columna lumbar para concederle al abdomen más espacio para retroceder: LPS 2.
  • Si ese no es el caso, un abdomen prominente también puede deberse a un aumento de tamaño del contenido abdominal por comer en exceso, lo que debe resolverse con medidas dietéticas. Por supuesto, también puede deberse a un exceso de grasa, bien subcutánea, bien, especialmente en hombres, en el momento subyacente al peritoneo.
  • En cualquier caso, incluso si el abdomen sobresale y el tono muscular parece bajo, es posible que el tono de la pared posterior del recto sea bastante alto, tenso y responsable de limitar la respiración o de tirar de la espalda.

¿Pero cómo podemos aislar la vaina que discurre por detrás del recto pero delante del peritoneo?

  • En ausencia de huesos cercanos contra los que trabajar, y dado que la hoja posterior de la vaina del recto forma parte de la línea frontal profunda, lo veremos en posteriores entradas,  ya que de momento, nos moveremos directamente hacia arriba sobre el recto y su fascia acompañante.
  • Por supuesto, todas estas líneas abdominales interactúan, pero la LFS recorre una vía recta que asciende hasta la siguiente parada en la quinta costilla. El recto debe alcanzar la quinta costilla si quiere lograr la suficiente estabilidad para llevar a cabo las potentes acciones de las que se encarga.
  • Las costillas inferiores o las costillas abdominales, con sus largas uniones cartilaginosas con el esternón, tienen demasiada movilidad como para proporcionar una inserción estable a la LFS, sobre todo si tenemos en cuenta sus largos desplazamientos durante la respiración.
  • La movilización y liberación de las adherencias que afectan al recto del abdomen suelen verse recompensadas ‘ con una expansión del movimiento respiratorio.

Tórax

FIGURA 2. Fuente Google. Imagen de Tórax humano.
  • Desde la quinta costilla podemos continuar en la misma dirección mediante el músculo esternal (no siempre lo hay) o su fascia asociada (casi siempre presente), incluyendo la fascia esternal, que recorre en sentido ascendente la superficie del esternón, y la fascia pectoral, más lateral, del ancho de las articulaciones condroesternales en el borde lateral del esternón.
  • El esternal es un músculo  superficial, aunque a menudo se expresa a la altura de la fascia incluso aunque no se exprese como músculo.
  • Pueda o no detectarse este músculo o su fascia, la LFS continúa su recorrido ascendente desde el recto mediante hojas fasciales fácilmente palpables sobre el esternón, las articulaciones condroesternales y los cartílagos costales, hasta el origen del esternocleidomastoideo.
  • Pueden transmitirse fuerzas más enérgicas por vía mecánica a través del esternón, así como por vía fascial mediante estas hojas y las fascias pectorales.

Región esternal

FIGURA 3. Fuente Google. Zona del esternón por donde trascurre la LFS.
  • Por encima del arco costal, el recto puede movilizarse en sentido cefálico actuando desde delante con las puntas de los dedos extendidas o con el talón de la mano.
  • Aunque oficialmente el recto se detiene en la quinta costilla, no así la LFS, por lo que podrá continuar ascendiendo por la región esternal, incluyendo los tejidos superficiales al propio esternón, pero también el tejido que cubre las articulaciones condroesternales entre el esternón y el borde medial del pectoral mayor. En general, este tejido requerirá una manipulación en sentido cefálico, pero, en ocasiones, como en el caso de un tórax estrecho o comprimido, precisará, además, una manipulación en sentido lateral.

La LFS en el cuello

  • Siguiendo la LFS hacia arriba sobre estos tejidos, entre los dos bordes mediales de los músculos pectorales mayores y por debajo de ellos, llegamos al extremo superior de la cara anterior del esternón.
  • Los músculos hioideos no se insertan en la cara anterior del esternón, sino que se fijan detrás de él, en la región posterior del manubrio esternal y, por tanto, no se encuentran en el mismo plano fascial que la miofascia de la LFS.
  • La cabeza esternal de la miofascia del ECM se inserta firmemente en la cara anterior del extremo superior del esternón, donde entra en contacto con la hoja esternal que aparece bajo la fascia pectoral. Esta importante vía asciende en sentido lateral y posterior hacia la apófisis mastoides del hueso temporal y hacia las partes lateral y posterior de la galea aponeurótica.
  • El hecho de que la tracción miofascial que recorre la cara anterior del cuerpo salte repentinamente hasta la región posterior del cráneo, mediante el ECM, produce una situación muy interesante en contra de todo pronóstico. Tensar la LFS provoca la flexión del tronco, ya sea postural o durante el movimiento, pero genera hiperextensión
    en la región superior del cuello.

Esternocleidomastoideo

FIGURA 4. Vías Anatómicas. Músculo ECM desde su origen y su inserción aparentemente normal.
FIGURA 5. Vías Anatómicas. Músculo ECM desde su origen y su inserción aparentemente sobreactivado o rígido.

La cuarta porción de la LFS, la más superior, es el músculo esternocleidomastoideo (ECM), que discurre hacia atrás por el cuello hasta la región posterior del temporal y el asterión (la sutura entre los huesos temporal, parietal y occipital y una inserción principal del lado medial del tentorio del cerebelo).

  • El nivel exacto del cuello donde tiene lugar este cambio varía con la postura, pero suele darse entre C-lI y C-lll.
  • El ECM produce la flexión cervical cuando en decúbito supino elevamos la cabeza en contra de la gravedad, como cuando hacemos abdominales. Incluso en bipedestación, coloque la mano sobre la frente y empuje hacia delante con la cabeza; sentirá cómo se contrae el ECM.
  • Sin embargo, en la postura de bipedestación, colabora con la gravedad para generar la flexión de la región cervical inferior y la hiperextensión de la región cervical superior, gracias a que, al insertarse en la apófisis mastoides, discurre por detrás del eje de las articulaciones atlantoaxoidea y atlantooccipital.

¿Cómo podemos liberar este músculo?

  • El esternocleidomastoideo (ECM) es un músculo difícil de estirar, especialmente debido a que con frecuencia los músculos subyacentes, los escalenos y los suboccipitales, disponen de un movimiento tan limitado que alcanzan su límite mucho antes de que el ECM, más superficial, consiga estirarse.
  • Para estirar y abrir la fascia del ECM en particular,deberíamos situarnos al lado del paciente o cliente, que estará colocado en decúbito supino, y colocaremos el puño abierto sobre el ECM de un lado del cuello con los dedos apuntando hacia la región posterior. Cuando inicie el movimiento, pida la colaboración del paciente/cliente, que debe rotar la cabeza hacia el lado contrario, sacando así el tejido de debajo de su mano a medida que usted la desplaza a lo largo del cuello hacia la parte posterior.
  • En este punto, la dirección en la que ejerza la presión es crucial: no empujar hacia el cuello. La dirección del estiramiento se conseguirá llevando los dedos hacia atrás, rodeando el cuello, sin ejercer una presión significativa hacia el interior del cuello. El objetivo es tirar de la fascia superficial, y del ECM, hacia atrás, sin ocluir la arteria carótida ni la vena yugular.
  • Es importante abandonar la técnica si observa cualquier cambio significativo de color en la cara del paciente o si este refiere presión intracraneal.

Cuero cabelludo

FIGURA 6. Vías Anatómicas. El ECM acaba en la apófisis mastoides, pero la línea de tensión continúa sobre la cabeza, más o menos a una vuelta a modo de bufanda a lo largo de la línea de la sutura lambdoidea, hasta conectarse con el otro ECM.
  • La línea de tensión que recorre la LFS hasta el cráneo cubre el asterión (la unión entre los huesos occipital, parietal y temporal) e influye especialmente en los movimientos en esta zona. Si consideramos la línea de tensión  de ambas LFS, especialmente si están tensas (como en la postura de cabeza adelantada); estas pueden formar un lazo funcional sobre el occipucio en la sutura lambdoidea o en sus cercanías. Esta vuelta puede palparse y liberarse.
  • Por otro lado, la fascia de la LFS se funde con la de la LPS en la región posterior de la fascia epicraneal, justo donde la fascia del ECM y el cilindro superficial del cuello se unen a la galea aponeurótica del cuero cabelludo. Por lo tanto se aplican las mismas técnicas de liberación miofascial LPS 2.

¿Cómo estiramos esta línea?

Estos son algunos de los estiramientos generales y más habituales para estirar la LFS, ya sea en su totalidad o ciertas partes. El estiramiento siempre se adaptará a la persona y sus limitaciones, ya que en ocasiones puede provocar más daño que beneficio.

FIGURA 7. Vías Anatómicas. Tipos de estiramientos para la línea frontal superficial.

Conclusión

La línea Frontal superficial está compuesta principalmente por 4 vías: los extensores de los dedos y tibial anterior, recto anterior (ambos lados), recto del abdomen y ECM.

Esta línea es la responsable de muchísimos problemas en la estática y dinámica, provocando en muchas ocasiones disfunciones, alteraciones y/o dolor. Realizar una buena valoración previa será fundamental para determinar las causas de estas disfunciones o alteraciones y de este modo reducir o hacer desaparecer el dolor.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Myers, T. W. (2014). Vías anatómicas. Meridianos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. Elsevier España.

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