Cadenas Miofasciales. Línea Espiral. Parte 1

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Introducción

La línea espiral (LE) gira en torno a una doble hélice, uniendo cada lado del cráneo con el hombro del lado contrario a través de la región superior de la espalda y después con la cadera del mismo lado tras pasar alrededor de las costillas y cruzar la región anterior a la altura del ombligo.

Desde la cadera, la línea espiral recorre como una “comba” la región anterolateral del muslo y la espinilla hasta la parte medial del arco longitudinal del pie, atraviesa la planta del pie y asciende por la región posterior externa del miembro inferior hasta el isquión y por la miofascia del erector hasta el cráneo, muy cerca de su origen.

FIGURA 1. Vías y paradas de la línea espiral

La línea espiral tiene dos funciones

1. Función postural

  • Envuelve al cuerpo en una doble hélice y ayuda a mantener el equilibrio en todos los planos.
  • Conecta los arcos del pie con el ángulo pélvico y ayuda a definir la adecuada vía de la rodilla durante la marcha.
  • En caso de desequilibrio, participa generando, compensando y manteniendo las torsiones, las rotaciones y los desplazamientos laterales del cuerpo.
  • Dependiendo del patrón postural y de movimiento, las fuerzas procedentes de los miembros inferiores pueden ascender por el mismo lado o cruzar, en el sacro, hasta el lado opuesto del cuerpo, sobre todo en lo que se refiere a la carga del peso sobre los miembros inferiores.
  • Gran parte de la miofascia de la LE también participa en otros meridianos cardinales, la línea posterior superficial (LPS-1 y LPS-2) la línea frontal superficial (LFS-1 y LFS-2) y la línea lateral (LL-1 y LL-2), así como en la línea posterior profunda del brazo, lo que garantiza la participación de la LE en innumerables funciones y motiva que su disfunción afecte al adecuado funcionamiento de estas otras líneas.

2. Función de movimiento

  • Genera los giros y las rotaciones del cuerpo.
  • Mediar en ellas y …
  • En contracción isométrica y excéntrica, estabilizar el tronco y el miembro inferior para evitar que se pliegue en una rotación completa.

Paradas óseas y miofasciales

FIGURA 2. Paradas óseas y miofasciales

Cráneo y escápulas

FIGURA 3. La primera continuidad miofascial de la línea espiral es una conexión fascial en las apófisis espinosas, romboides que se dirige hacia la escápula. Puede seguirse también una linea de bifurcación  por el serrato posterior superior; este músculo pasa bajo el
romboides, pero sobre la fascia del erector de la columna para insertarse en las costillas.
  • Comenzando la descripción de la LE desde arriba, la LE comienza en el lateral del cráneo, concretamente en el lateral de la línea nucal o por encima de ella, en la sutura localizada entre el occipital y el temporal, y se dirige hacia abajo y hacia dentro sobre el músculo esplenio de la cabeza. En su camino, incorpora el esplenio del cuello, alcanzando así las apófisis espinosas de C6.
  • Tras superar los vértices de las apófisis espinosas mediante una lámina fascial continua, recogemos los romboides mayor y menor del lado opuesto que forman parte del mismo entramado.
  • También podemos intuir una conexión mecánica entre el esplenio y el serrato posterior superior. Este último, más pequeño, se localiza bajo el romboides y se inserta en las costillas justo por fuera de los erectores.
  • El romboides nos lleva a lo largo de la misma línea de tensión hasta el borde medial de la escápula, de esta forma, el lado izquierdo del cráneo se conecta con la escápula derecha y viceversa.
  • La LE continúa sobre una conexión fascial muy fuerte, con el serrato anterior, subyacente a la escápula.
  • El romboides está conectado a una gran porción del serrato, un músculo complejo cuyas fibras internas presentan múltiples direcciones.

Músculo serratorromboideo

FIGURA 4. Si giramos la escápula, podemos ver que existe un auténtico músculo “serratorromboideo”, con el borde medial de la escápula básicamente “pegado” en el medio de su lámina miofascial.
  • Llamamos músculo serratorromboideo a la banda formada por el romboides y el serrato anterior, y suele presentar un desequilibrio entre la porción medial y la lateral o entre ambos lados que puede corregirse manualmente.
  • Comenzaremos por las diferencias entre la porción medial y la lateral: un patrón habitual es que los romboides estén en bloqueo largo (distendidos, sometidos a una carga excéntrica), con los serratos en bloqueo corto (carga concéntrica), alejando la escápula de la columna.
  • Este patrón es frecuente en culturistas y en individuos con tendencia a la cifosis (columna torácica curvada hacia delante).
  • En estos casos, debemos elongar los serratos, al tiempo que el paciente o cliente moviliza los romboides.

¿Cómo podemos realizar esta técnica?

  • La persona a tratarse debe sentarse en una camilla baja o en un banco con los pies en el suelo y las rodillas más bajas que las caderas. lndicaremos que se curve ligeramente hacia delante a nivel torácico medio. Nos pondremos detrás de el, de forma que nuestro tórax esté cerca de su espalda.
  • Si el contacto resulta incómodo, colocaremos una almohada entre ambos, pero debe mantenerse cerca de la persona tratada para que esta técnica sea accesible para el profesional y eficaz para ella.
  • Coloque el puño abierto en el lateral de la caja torácica, justo por fuera de la escápula o en su mismo borde lateral, y en el borde lateral del dorsal ancho. Sus falanges proximales deben descansar sobre las costillas, paralelas a ellas, y sus codos deben estar todo lo separados y hacia delante que le permita su comodidad.
  • Desplace el tejido que rodea la caja torácica hacia su tórax y la espalda, llevando el dorsal ancho y la escápula hacia la línea media posterior. No profundice en la caja torácica, en su lugar, mueva toda la cintura escapular alrededor de las costillas. Al mismo tiempo, haga que eleve la cara anterior del tórax con una inhalación profunda, esto estirará las miofascias de los serratos anteriores y, con un poco de práctica, favorecerá el adecuado tono de los romboides.
  • En caso de diferencia entre las escápulas derecha e izquierda, desde la misma posición, simplemente acentuaremos la presión de un lado para provocar en él una modificación, al tiempo que este y profesional estabilizan el otro.

¿Y si encontramos el patrón opuesto?

  • Aunque el patrón opuesto, con los romboides en bloqueo corto y los serratos en bloqueo largo, es más raro, se puede ver con cierta frecuencia. En estos patrones, las escápulas tienden a estar en una posición elevada y cercana a las apófisis espinosas, un patrón que con frecuencia acompaña a una columna torácica plana (extendida).
  • Para abordar este patrón en la LE, le indicamos, que estará sentado, que se curve un poco hacia delante (sin que sus codos lleguen a tocar las rodillas) para exponer el área entre la columna torácica y el borde vertebral de la escápula.
  • Nos colocamos de pie detrás de él y trabajamos con los nudillos o codos desde la línea central hacia la escápula, elongando los tejidos desde la columna en ambas direcciones.
  • El puede colaborar de dos formas: empujando desde los pies en contra de la presión que está ejerciendo el profesional, el ayudará a mantener la posición de la espalda y a generar una curvatura mayor (flexión).
  • Para lograr un estiramiento adicional del romboides, haga que estire los brazos frente a él y los cruce como si le estuviera dando a alguien un gran abrazo.
  • Si quiere trabajar más un lado que otro, simplemente aumentar la presión ejercida en el lado más corto. Otra opción consiste en cruzar las manos, colocando una contra varias apófisis espinosas torácicas y la otra contra el borde vertebral, empujando las manos en sentidos opuestos inducirá el estiramiento del romboides y el trapecio.

 Complejo de los oblicuos externo e interno

FIGURA 5. El siguiente conjunto de continuidades de la línea espiral nos lleva desde el serrato anterior hasta el oblicuo externo del abdomen, para pasar después por la línea alba y continuar hasta la espina ilíaca anterosuperior mediante el oblicuo interno.
  • Desde las inserciones inferiores del serrato, el avance está claro: el serrato anterior tiene una fuerte continuidad miofascial con el oblicuo externo del abdomen.
  • Las fibras del oblicuo externo se funden en la lámina de la aponeurosis superficial del abdomen, que llega hasta la línea alba, donde se entrecruza con las fibras, de orientación contraria, del oblicuo interno del lado opuesto.
  • Esto nos lleva a la siguiente parada, la espina ilíaca anterosuperior (EIAS), que nos ofrece un pequeño desvío (lo veremos en la segunda parte).
  • En el abdomen, uno de los complejos constituidos por los oblicuos externo e interno (desde las costillas abdominales hasta la pelvis del lado opuesto) puede ser mucho más corto que el otro.
  • Colocar la punta de los dedos en las hojas superficiales de la fascia del abdomen y llévarlas hacia arriba y en diagonal hacia las costillas del lado opuesto.
  • Esto suele ser suficiente para corregir el desequilibrio, aunque en los patrones compensatorios más complejos suele participar también el psoas.

Conclusiones

  • La línea espiral conecta con las demás líneas, lo que explica la conexión total que tiene el cuerpo humano a nivel miofascial.
  • Es importante conocer cada una de estas líneas a la hora de abarcar una lesión, desequilibrio o alteración muscular, ya que nos dará información y ayudará a trabajar de manera más eficiente con los tejidos y corregir esas alteraciones.
  • La mayoría de las disfunciones del cuerpo humano se pueden abarcar desde esta perspectiva.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Myers, T. W. (2014). Vías anatómicas. Meridianos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. Elsevier España.

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