Afrontando el dolor crónico

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A la hora de afrontar el dolor crónico, nos vamos a encontrar diferentes formas de hacerlo, pero es importante saber cuál es la más adecuada, puesto que una decisión errónea aumentará el tiempo de recuperación, además de hacer el proceso mucho más difícil.

El tratamiento del dolor crónico requiere ser abordado desde un equipo multidisciplinar, debido a la naturaleza multidimensional del dolor. En este equipo no debería faltar un médico, fisioterapeuta, readaptador físico, psicólogo, nutricionista y otros profesionales, ya que de este modo habría posibilidad de establecer un programa integral que asegure que se tratan todos los aspectos del dolor. En este caso la relación con la personas que sufre de dolor crónico debe ser profunda y abierta.

Frases que se suelen escuchar sobre el dolor

  • Sin dolor no hay recompensa: No es muy buena idea cuando existe un problema estructural real que está causando ese dolor o avisándonos de un problema futuro.
  • Que el dolor sea tu guía: Para personas con dolor crónico esta no es útil, pues dejar que el dolor sea su guía no haría nada, es decir, se daría por vencido y el dolor le ganaría terreno sensibilizando más zonas y disminuyendo la movilidad.
  • Comprender el dolor: Esta es la más útil a la hora de superar el dolor, ya que entender lo que sucede en tus tejidos ayudará a que dejes de tener miedo.

Las personas que no sean profesionales en alguno de estos ámbitos mencionados anteriormente pueden entender la fisiología del dolor. El significado amenazante disminuye la activación de los sistemas de protección: Sistemas simpático, endocrino y motor, con lo que la función inmunitaria y todo el sistema funciona mejor: Mecanismos de respuesta del dolor.

Por lo tanto, comprender todo lo posible la causa del dolor y no solo lo que se tiene que hacer es fundamental, ya que el conocimiento sobre el mismo es un gran libertador.

Algunos pensamientos inteligentes

A) El hecho de pensar que tener dolor no tiene porqué estar haciéndome daño en los tejidos y que puede deberse por cambios en el S.N. y cerebro.

B) Los dolores recurrentes tienen fundamentalmente una función protectora.

C) Si se ha sufrido un dolor recurrente durante muchos años, cada recurrencia no significa que nos hayamos vuelto a lesionar ese músculo, articulación, ligamentos o nervio.

D) Podemos imaginar que el cerebro está haciendo un chequeo, asegurándose de que tu cuerpo está bien, sano y salvo.

Así que, dolor no siempre significa daño, simplemente recordar esto puede ayudarte a “resetear” el sistema.

Si de repente sentimos un dolor estando sentados, podemos pensar en lo que sabemos acerca del dolor. Piensa que se pueden haber activado los sistemas de alarma.

Exposición rítmica y gradual

Es importante tener paciencia y ser persistente, ya que el dolor puede llegar a controlar, afectar o alterar el movimiento.

Si entendemos el dolor y sabemos que no dañará nuestros tejidos, podremos movernos.

Principios básicos que se pueden utilizar como guía

actividad y dolor
Figura 1: Fuente 1: Relación Tiempo-Actividad

Decide qué cosa te gusta hacer más y encuentra tu línea base: la cantidad de actividad que puedes hacer y que no desencadenará una reactivación de dolor. Ejemplo:

– Tres minutos por terreno llano puedo andar: lo hago.

– Veinte minutos puede que esté unos días mal otra vez: no lo hago.

Planificar como método de progresión

Si has planificado bien, poco a poco completaremos la cantidad de actividad física fijada y nos sentiremos mejor, siempre y cuando no se caiga en la tentación de romper el plan y pasarse, pues esto llevaría a la trampa de ascenso y caída: ¿Sabemos como abordar el dolor crónico?

No deber desencadenar una reactivación no significa que nos vaya a dar un ataque de nervios si lo hacemos: se pueden escoger actividades lúdicas y cuando se adquiera mayor confianza en uno mismo enfrentarse a algunas de las actividades a las que se tenga miedo.

Todos estos procesos suponen una serie de cambios en el cerebro, pero si se siguen con paciencia se superará el dolor.

Líneas de tolerancia al dolor antes y después de una lesión

lineas de tolerancia del dolor
Figura 2: Fuente 1: Lineas de tolerancia al dolor
  1. T.T. La línea de tolerancia al dolor a los tejidos se entiende que es antes de que el dolor hubiera comenzado. Dentro de esta podemos distinguir una línea de tolerancia rápida (accidente de tráfico, caída, etc.) y una lenta (entrenando).
  2. P.L.D. Protegido por la línea del dolor: los sensores del dolor se activan antes de que se produzca un daño y tu cerebro se pone en guardia. El dolor te induce a parar o cambiar la actividad para librar a tus tejidos del peligro.
  1. N.T.T. La nueva línea de tolerancia de los tejidos. Desde que comenzó el dolor (a pesar de haberse curado), no se han usado los tejidos con la misma intensidad y de la misma forma que antes. Se estará en baja forma, débil y llegando a un estado de fatiga más rápidamente. Esta es una de las razones por las que no deberías forzar actividades más allá del dolor, aumentar la toma de analgésicos o escalar una montaña escarpada.
  1. N.P.L.D. Nueva protección por la líneas del dolor: Sistema de alarma y centros de ignición del dolor están sensibilizados. El dolor aparece con niveles de sensibilidad muy bajos, ya que el cerebro nos protege. Si progresas lentamente es imposible volver a lesionar tus tejidos, ya que sentirás mucho dolor al acercarte incluso a esta línea.
  1. L.R. Línea de la reactivación.
  2. L.B. La línea base desde la que se inicia la actividad.

Planificar los entrenamientos

  1. Comenzando por debajo de la línea de reactivación, aumentando gradualmente la actividad, planificando los pasos con antelación (siempre hacer más que ayer pero no mucho más).
  2. La línea de reactivación irá subiendo lentamente, estamos entrenando el cerebro, reduciendo la percepción de amenaza y accediendo al cuerpo de una forma no amenazante.
  3. Se reduce la sensibilidad del sistema y aumenta la línea de protección del dolor.
  4. La línea de tolerancia del tejido también subirá, ya que los tejidos se irán haciendo más fuertes y mejorarán su control.

Conclusiones

A la hora de afrontar el dolor crónico de cualquier persona se requiere de un trabajo multidisciplinar, dado la complejidad de este.

Debemos tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones es un proceso largo y difícil, pues las actividades de la vida diaria o laborales obligan a realizar movimientos no adecuados para una recuperación más eficaz.

No se debe olvidar que pocas personas siguen los consejos o pautas de los profesionales que les están ayudando, siendo muy común encontrarnos con tres tipos de personas en la mayoría de los casos:

  • Los que hacen todo sin saltarse nada (casi como una obsesión) pero que en el momento que se ven mejor y aumentan la actividad creyendo que pueden y dan unos cuantos pasos atrás. Estos creen que más es mejor.
  • Los que no hacen nada de nada y siguen quejándose de que aún tienen dolor. No creen que se les pueda ayudar.
  • Los que buscan movimientos donde les aparece el dolor o se palpan hasta lo más profundo para ver si todavía hay algo. Estos tienen una obsesión con el dolor bastante grande.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Butler, D. S., & Moseley, G. L. (2010). Explicando el dolor. Noigroup Publications.

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