¿Afecta la fatiga al rendimiento del futbolista?

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Son muchos los entrenadores que pasan por auténticos dilemas en el momento de tomar una o varias decisiones en el devenir de un encuentro, la o las cuales pueden definir el resultado final de una contienda entre dos equipos.

Los cambios en fútbol son tres en las categorías más altas, en las inferiores suelen ser ilimitados. A estos “coaches” en las categorías de más edad les encantaría disfrutar seguramente de los mismos cambios de los que disponen en el futbol de formación, pero esto no se da así. Los cambios pueden venir por una decisión técnica para modificar matices en el sistema de juego, o como el tema que nos compete por un mero hecho físico.

La gestión del “pacing” por parte del futbolista depende de su eficiencia a la vez eficacia en el juego, el requerimiento de tu equipo o por la exigencia del adversario. En cualquier caso, es evidente que el rendimiento del deportista sobre el terreno de juego influirá en el juego de su equipo y finalmente de una forma u otra en el resultado final.

Fatiga según la distancia recorrida

Es evidente determinar que la distancia que recorre el jugador irá disminuyendo progresivamente conforme los minutos vayan pasando, hay muchos estudios que confirman esta premisa. Como por ejemplo Bangsbo et al. (1991) vieron que los jugadores en la primera parte recorrían un 5% más en comparación con la segunda. La distancia recorrida era un 18% más lenta en los últimos 15´ que en los 15´ primeros según Bradley et al. (2010).

Otros autores como Mohr et al. (2003) pudieron observar que la distancia total recorrida en el segundo tiempo era 160m menos que la que los futbolistas podían llegar a recorrer en la primera parte del partido.

Más estudios que refuerzan estos datos, como reflejaron en los resultados Bradley et al. (2009) los jugadores recorrían un 21% menos en alta intensidad en los últimos 15´finales, comparándolos con los 15´de inicio.

Según el tiempo de recuperación de la fatiga

Según la fatiga va haciendo mella el tiempo de recuperación tras un esfuerzo de 5´es superior con fatiga que sin ella (Mohr et al., 2003). En la segunda parte tras un esfuerzo de alta intensidad (con registros inferiores si lo comparamos con la primera parte), el tiempo de recuperación aumenta 120” si lo comparamos con los 45´iniciales según Gaudino et al. (2010).

Reilly et al. (2002) vio como la velocidad del sprint disminuía según pasaba el tiempo y finalmente decrecía mucho al final del partido.

Fatiga a nivel muscular

El cansancio se puede encontrar de una forma periférica o generalizada, o en cambio de un modo local. En este apartado ubicaremos exactamente dónde se reproduce la fatiga de forma más aguda y anticipada.

Rahnama et al. (2006) midió la fatiga a nivel muscular en el partido de futbol. Encontró que la fatiga crecía de manera exponencial en músculos concretos respecto a otras zonas del cuerpo al final de los partidos, estos son:

  • Recto femoral.
  • Bíceps femoral.
  • Tibial anterior.

Otros datos importantes relacionados con la fatiga

  • Según Rahnama et al. (2002) el riesgo de lesión es muy alto en los primeros 15´como en los últimos 15´.
  • Según Reilly et al. (2003) la disminución del rendimiento es inversamente proporcional a la del VO2max.
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Figura 1. Futbolista fatigado. Fuente: Google.

Conclusión

La fatiga es un hándicap en el partido de futbol ya que cuando aparece el rendimiento del deportista va menguando sucesivamente según esta va incrementando. Es interesante que el deportista aprenda a ser eficiente y eficaz en el juego para retardar lo máximo posible la llegada del cansancio.

El entrenador debe de tener en cuenta el estado de cansancio de cada jugador, ya que pueden ser posibles vías de aguas técnico-tácticas, las cuales pueden llevar a posibles incidencias negativas tanto en el marcador como en posibles lesiones.

Queda para la duda cómo puede llegar a afectar el cansancio a la hora de tomar las decisiones más correctas, la casuística se eleva a forma casi personal, por lo tanto es complicado estandarizar patrones que sean comunes a un grueso de futbolista.

Por otro lado y no menos importante, el riesgo de padecer lesiones. Este aumenta por muchos factores, en todos los casos a quien le compete debe tener en cuenta un posible relevo para poder prevenir y que el deportista pueda mantenerse en óptimas condiciones durante la mayor parte de la temporada posible.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Van Winckel. J.; Tenney, D.; Helsen, W.; McMillan, K.; Meert, J.P. & Bradley, P. (2014). Fitness: The science and practical application. Leuven: Bélgica. Moveo Ergo Sum.
  2. Fradua, L (2016). Especialización Deportiva Fútbol. Universidad de Granada.FV.

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